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miércoles, 22 de febrero de 2012

LAS HUACAS

Una huaca del quechua wak'a, es el lugar de los Andes Centrales del Perú el lugar de donde según la mitología inca salió la primera pareja formadora de cada comunidad andina (ayllu) después del diluvio universal, de acuerdo al mandato de Apu Kon Ticci Viracocha, El Hacedor, que les determinó un tiempo y lugar donde deberían resurgir a fin de que se volviera a repoblar la tierra y fueran los padres de las diferentes naciones o comunidades andinas (Manco Cápac y Mama Ocllo fueron una de estas parejas). Es este lugar de origen (que podía ser una cueva, un árbol, el sitio donde cayó un rayo, un cerro, una mina, un lago, etc.) donde los ayllus más prósperos solían construir los respectivos adoratorios de adobe (Costa), piedra (Sierra) o sobre una isla (Lago), lugares que por extensión también fueron conocidos como huacas por los españoles.
También por mandato de Viracocha, estas primeras parejas fundadoras del ayllu retornaban al estado en que salieron a su muerte y se volvían las deidades protectoras (Apus) de la comunidad a los que se veneraban.
Son el origen al culto de las momias y sus procesiones, el pago a la tierra o Pachamama y la veneración de los ancestros andinos al nivel de deidades menores.
Los soldados imperiales incas marchaban a la guerra formados por escuadrones de acuerdo a su comunidad de origen y por lo tanto (como los romanos) tótems que representaban a su respectiva huaca (el rayo, el cóndor, el cerro, el arco iris (*) etc.), por ello una de las maneras más terribles para castigar a los pueblos muy rebeldes era justamente la destrucción de sus huacas y momias, con lo que se rompían los vínculos que mantenían unida a esa comunidad; por la misma razón, cuando se conquistaba un reino de respeto en el que se reconocía de la misma cultura y cosmovisión andina el rey vencido (o un rey aliado de buena fe) era reconocido y llevado con todos los honores a la ciudad del Cuzco, donde a su muerte su momia pasaba a integrar y vivir espiritualmente como un todo con el Ombligo del Mundo, de ahí el estatus de sagrada de la ciudad imperial como mayor centro religioso andino, por que de esta manera la sagrada Huaca Viviente (el sinchi, curaca o Capac —jefe, señor feudal o rey—), descendiente de la primera huaca, solo fijaba un nuevo punto de adoración. Tal es el caso del Chimu Capac ó Rey Chimu (descendiente del Señor de Sipan) y de los reyes Lupaca y Zapana de los dos Reinos Collas (aymaras) del Altiplano, derrotado uno, aliado el otro.
Razón que explica la unión de raza, historia, credo, origen y cultura entre el Perú y Bolivia (antes, en gran parte un todo cultural, separados artificialmente por Bolívar) que tiene inequívocas manifestaciones en el quechuismo de La Paz (Bolivia) y en las manifestaciones aymaras de Puno (Perú).
La costumbre del culto a la huaca tutelar y los ancestros ha sobrevivido hasta nuestros días orientada culturalmente por la Iglesia Católica:
- En vez de las procesiones de las momias de los antepasados, el andino moderno saca en procesión las imágenes de los santos, como en el Corpus Christi del Cuzco, donde salen en ricas andas los santos católicos tutelares de la ciudad imperial, una reminiscencia de la procesión de las momias de los emperadores Incas en el equinoccio de junio (Inti Raymi).
- El culto de las huacas y momias ancestrales también tiene su manifestación en el Perú moderno en la fecha de Todos los Santos (2 de noviembre) o de las Ánimas del Purgatorio, donde las familias suelen visitar a sus familiares difuntos llevándoles pedidos, comida, bandas de música, velas haciendo participar a los difuntos en una fiesta en su honor al pie de sus nichos. Por esa fecha todos los cementerios peruanos tienen actividad inusual de alegre fiesta que se prolonga toda la noche y todo el día siguiente.
Otra manifestación de respeto por el Apu tutelar (espíritu sabio protector) (varón) es el pago a la tierra o Pachamama (mujer), ceremonia donde se entierra en el lugar de la huaca reconocida las ofrendas de coca, aguardiente y otras manifestaciones a fin de que el espíritu del ancestro convenza a la tierra para que ambos se muestren paternalmente fértiles con su familia, ya que ellos son sus descendientes y los veneran como tales.
El reciente descubrimiento y datación de la ciudadela de Karal (5000 a.C.) nos muestra las primeras huacas conocidas, es relevante que esta ciudadela esté en el mismo ámbito geográfico que las ruinas de Kotosh (ríos Huaura é Higueras) y en la misma zona hidrográfica de Lauricocha-Perú, donde se encuentran los primeros petroglifos y manifestación religiosa en América (Kotosh)
Por influencia cultural, estas costumbres se han expandido a pueblos no quechuas o aymaras en las regiones de Chile, Argentina y Ecuador.
Las comunidades (ayllus) unidos por sus vínculos ancestrales (huacas) existen en la actualidad a los largo de toda la costa, sierra y selva de Perú-Bolivia son una forma de gobierno y vida organizada vigente, sus tierras están protegidas por las Constituciones de ambos países. No son "minorías nativas", sino que de hecho constituyen la mayoría de las poblaciones y las que a la postre definen los resultados electorales. No son tampoco asimilables a la realidad de ninguna "minoría étnica" ni "tribu" de otras partes del mundo, con las que equivocadamente se las pretende comparar en el hemisferio occidental por foráneos. Este sustrato de civilización fue afectado por:
1- La Guerra de Chile contra Perú y Bolivia de 1879, con su secuela de la destrucción de la infraestructura productiva del Perú y Bolivia llevando la guerra a los Andes donde los Ayllus se levantaron (como en el combate de Concepción) por la destrucción y saqueo de los medios productivos ligados a la tierra.
2- La Reforma Agraria de 1970 de Velasco Alvarado, que destruyó a su nueva clase dirigente de los "príncipes-hacendados" (algunos de estos descendientes directos de nobles curacas)
Para estas comunidades solo deben esperar el regreso del orden siendo buenos cristianos, manteniendo el respeto por las costumbres y tradiciones de sus ancestros Apus (espiritus sabios) que los vigilan y protegen desde sus lugares tutelares (Huacas), y piensan que al fin y al cabo para una cultura de 5.000 años (que asimilo el aporte Hispano) 200 años es un periodo de tiempo corto.
(*) Muchos erróneamente creen que el Imperio Inca tuvo bandera y la quieren representar como una con los colores del arco iris, no es cierto, sin entender la cosmovisión andina estas versiones toman un arco iris que se empleaba en uno de los tótems (unida a una pieza cuadrada de madera) como "bandera" cuando solo representa a la Huaca de una sola comunidad y no a todo el Tawantisuyu("Los cuatro cuartos del universo").
Los datos anteriores estan tomados de la enciclopedia wikipedia.

jueves, 7 de octubre de 2010

LAS HUACAS DE HUAMACUCHO

Después de presentar la historia de catequil y el mito de la creación, el manuscrito enumera nueve huacas principales: vlpillo, pomacama, caoquilca, quimgachugo, nomadoy, guaracayoc, guanacatequil, casipoma y llayguen. Aunque, en esta parte del texto, se nos da alguna noción de tiempo, mencionando que tanto Huayna Capac como Topa Inca adoraron estas huacas, no son analizados, en cambio, ni el significado ni la naturaleza de las mismas.

Sin embargo, algunas huacas con estos mismos nombres o variantes de ellos (Ilaiguen, caoquilca, casiapoma, vzorpillao) aparecen posteriormente en el manuscrito en contextos en los que se proporciona alguna información sobre su naturaleza propiamente dicha. Algunas de estas huacas son también mencionadas por Cristóbal de Albornoz8 (Duviols 1967: 31).

En relación con actuales toponímicos, es posible indentificar cinco de las nueve huacas principales . Dado que el orden en las listas de enumeración frecuentemente tiene algún significado en el contexto andino, las huacas han sido identificadas en nuestro mapa con letras cuyo lugar alfabético respeta el orden de la lista original de la Relación (A=vlpillo; R=pomacama; C=caoquilca; etc.). No obstante, parece que en este caso, no es significativo el orden en que las huacas han sido enumeradas. Presentaré las nueve huacas en cuatro pares de huacas relacionadas y una quedará aparte.



La primera pareja incluye a guaracayoc y guanacatequil. Cristóbal de Albornoz dice que guaracayoc era el "pacarisca" o lugar de origen de los indios de Huamachuco (Duviols 1967: 31). Puesto que conocemos por el documento de los agustinos que el lugar de origen era el Cerro de Huacate, es posible que guaracayoc sea un nombre más específico o un nombre alternativo para el santuario ubicado en el lugar. El guaracayoc (quechua) puede ser traducido como la persona versada en el manejo de la honda; esto sugiere que guaracayoc podría ser un título de catequil quien produce el trueno y el relámpago con su honda (f. 6v.). Arriaga (1968 ¿1621?: 233) menciona que Francisco Cano, encontró y destruyó una huaca Ilamada "huaracayac" (sic) en Cotas. Este huaracayac tuvo un hijo, rimay (en quechua "hablar") nombre que permite suponer que se trataba de un "oráculo". Todo esto sugiere que guaracayoc era un título quechua aplicado a catequil o un tipo similar de divinidad de naturaleza de un oráculo o héroe cultural o fundador de linaje o deidad celestial que podría haber tenido una buena y amplia presencia en las tierras altas del norte. También guanacatequil debe ser referido de alguna manera a catequil; quizás "guana" no sea más que una determirnación del "huayna" quechua que significa "joven" y, en ese caso, guanacatequil sería uno de los muchos hijos de catequil (f.7v).



La segunda pareja está integrada por pomacama y nomadoy. Cristóbal de Albornoz (Duviols 1967: 31 ) menciona a ambas huacas. La primera, "pomacomas" es la huaca principal de los indios de Huamachuco y pertenece a la parcialidad de Guacapongo, mientras que namuday (sic) es la huaca de la comunidad de Llampa. Namuday es una quebrada en la parte alta del valle de Chicama (Fig.14). No me ha sido posible encontrar ningún toponímico que remita a pomacama; el problema de localización de esta huaca puede ser más difícil todavía si pomacama es una versión quechuizada de lo que originalmente era un nombre en el idioma culle (lengua indígena de Huamachuco). Albornoz ubica pomacamas en una colina a lo largo del pueblo de Guacapongo. Hay una aldea moderna que lleva ese nombre en la parte alta del valle de Virú que ciertamente existía en el s. XVIII (Martínez Compañon 1978 ¿1789?: Tomo I. Carta Topográfica de la Provincia de Truxillo...; Feyjoo 1984 ¿1763?: Carta Topográfica...). No he podido confirmar, sin embargo, que existiese una población con ese nombre en el s. XVI. No es mencionada tampoco ni por González de Cuenca (ms) ni por Mogrovejo (1920 ¿1593?). Es posible que Albornoz se haya referido al pueblo de Santiago de Chuco, la principal población de la guaranga de Guacapongo.



El tercer par de huacas lo integran vlpillo y quimgachugo. Las he identificado con dos picos muy altos, Cerro Urpillao y Cerro Quinga, ambos de más de 4.000 mts. de altura y con una vista que domina la costa. Albornoz comenta (Duviols 1967: 20) la especial reverencia que los incas tenían por los altos picos que sobremiran la costa. Cerro Urpillao está en el territorio perteneciente a la guaranga Llampa mientras que Cerro Quinga se encuentra en tierras de la guaranga Guacapongo. Ninguna de estas dos huacas es mencionada por Cristóbal de Albornoz, pero los agustinos analizan una huaca llamada vzorpillao con cierta extensión (ff.10 y lOv). Los frailes fueron muy impresionados por el santuario, sus ornamentos, así como por el temor y reverencia con que el ídolo era tratado: En la Relación mencionan que sólo la gente del "pueblo" podía ir al santuario. pero no está claro si ésta palabra equivale a "asentamiento" o a "comunidad"9. También mencionan que la gente tenía que ayunar por todo un año completo antes de ir a dar culto a esta huaca y que, dado que pocos podían cumplir con este requisito, los que no lo hacían le adoraban en una alta montaña a una legua de distancia del santuario mismo10.



Las huacas caoquilca y llayguen forman la cuarta pareja. Ambas pueden ser identificadas con nombres de cerros (Fig. 14).

Llaiguen (sic) es posteriormente descrita como una roca en una profunda cueva (f.7v y 8), a donde la gente venía de todas las provincias para pedir las cosas que necesitaban, especialmente el agua. Caoquilca es descrita como una roca en forma de mano, cerca de ella había un pequeño edificio construido de madera de molle y un edificio mayor en el cual realizaban las fiestas y almacenaban gran cantidad de lanzas. La gente venía de siete u ocho poblados para pedir el agua a caoquilca.

La última huaca, de las nueve enumeradas, era la llamada casipoma o casiapoma. Se la presenta como un ídolo de madera que parece haber tenido la forma de un falo de alrededor de palmo y medio de largo (12 pulgadas)12. Aparentemente fue encontrada en la misma ciudad de Huamachuco13asi Huayna Capac tuvo por ella una especial preferencia.

Aún con las aclaraciones que el texto ofrece posteriormente y la información adicional que proporciona Albornoz, es difícil precisar la significación que tenían estas huacas. Con todo, hay tres puntos que constituyen una base útil para su interpretación:

l. Es claro que los agustinos creen que estas huacas eran las más importantes de la provincia.

2. La información de Albornoz indica que, al menos algunas de estas nueve huacas, eran suficientemente importantes como para ser incluidas en su lista de huacas de mayor importancia del mundo andino.

3. La estructura jerárquica de la lista de Albornoz nos proporciona un interesante dato sobre la posible significación de las huacas.


De alguna forma, la enumeración de Albornoz puede ser vista como incorporando tres niveles jerárquicos. En la cima está catequil, una de las más importantes huacas del imperio incaico. Le sigue guaracayoc, lugar de origen de todos los indios de Huamachuco. A continuación vienen pomacamas y namuday que son huacas principales, respectivamente, para las guarangas de Guacapongo y Llampa. A estas huacas podemos añadir las dos escarpadas montañas de los cerros Urpillao y Quinga de los cuales Albornoz no hace mención nominal pero que se encuentra dentro de la categoría de los grandes picos desde los cuales se domina la vista del océano y cuya importancia él enfatiza.

Parecería, entonces, que la significación de las huacas se debe, al menos parcialmente, al hecho de que simbolizan los roles sociales desempeñados por grupos de gentes con diferentes niveles de inclusividad. En el nivel más alto, huacas tales cnmo catequil y Pachacamac, mejor conocido, tuvieron influencia en todo el imperio Incaico. En cambio, huacas como guaracayoc y guanacatequil, en tanto que participan del prestigio de catequil, fueron de importancia local. Casipoma, como veremos, era parte de un número de huacas que reflejan el hecho de la ocupación inca y que representan la mezcla de los conquistadores y los mitimaes colonizadores; en este caso, casipoma puede representar la influencia personal de Huayna Capac en el área de Huamachuco. Finalmente, las huacas representativas de la población local son pomacama, nomadoy, vipillo, quimgachugo, caoquilca y llayguen.



Estas últimas huacas constituyen un patrón interesante. Es claro que pomacama y nomadoy representan a las guarangas de Guacapongo y Llampa, respectivamente. Ambas pueden haber sido localizadas en elevaciones muy bajas. La interpretación más probable de ulpillo y guimgachugo es que éstas son los picos más altos de los territorios Llampa y Guacapongo; además de ser estrechamente asociados con estos grupos sociales, los picos definen el extremo superior de un eje vertical cuya base está representada por las otras dos huacas ya mencionadas. Ambas guarangas, entonces, pueden ser vistas como ocupando territorios con dimensiones verticales y horizontales bien definidas.

En contraste con la situacíón anterior, Albornoz no menciona huacas principales como pertenecientes a las guarangas de Lluicho y Andamarca. Podrían haber estado asociadas a estos grupos, con alguna probabilidad, las huacas de Ilayguen y caoquilca, dado que se encontraban establecidos en sus respectivos territorios. Como quimgachugo y ulpillo, ahora son identificados con nombres de quebradas, lagos y picos de más de 4.000 m. de altura. Ambos estaban en lugares a donde la gente acudía para pedir el agua y otras cosas necesarias; por eso estaban relacionados con el bienestar físico de la población. Cada uno de ellos es descrito como estando al servicio de una gran población y, de hecho, poblaciones más grandes que las que uno podría esperar si dichas huacas estuvieron asociadas con esas dos relativamente pequeñas guarangas. La Relación afirma que "... gente de todas las provincias..." venían a llayguen, y que siete u ocho pueblos se reunían en caoquilca14. Todo esto nos enfrenta a una alternativa: o estas huacas en realidad tenían una amplia influencia y fueron omitidas inadvertidamente en la lista de Albornoz o los agustinos exageraron algo su importancia.

Sea lo que fuere de este caso, es interesante constatar que mientras que las guarangas de Lluicho y Andamarca no están claramente representadas por huacas, las de Guacapongo y Llampa están completa y definitivamente representadas por sus huacas. Espinoza (1974: 33) ha propuesto que la huaranga de Lluicho había sido creada por el Inca en 1500 d.C. por subdivisión de la huaranga Llampa. Esta interpretación se basa solamente en el hecho de que las genealogías de los líderes de la huaranga de Lluicho pueden ser documentadas solo a partir de esta fecha (1974: 35). Sin embargo, la débil asociación de las huacas con estas huarangas apoya fuertemente la idea de que ambas, Lluicho y Andamarca, podrían haber sido creadas por el Inca.

(8) Albornoz dice lo siguiente:
"Provincia de Guamachuco y Caxamarca:
Apocatiquillay, guaca de las más prencipales del reino, de los indios guamachucos. Era unas piedras altas en un llano, y como en el ayre encima destas, cerca del pueblo de Uruchalla.
Pomacamas, guaca prencipal de los indios guamachucos de la parcialidad de Guacapongo. Era una piedra en un cerro junto al pueblo de Guacapongo.
Guaracayoc, guaca de los indios guamachucos, era su pacarisca. Namuday, guaca de los indios guamachucos, era su pacarisca. Es una peña en una quebrada que se llama quichuas, cerca de un pueblo llamado Alá".

(9) Los agustinos mencionan que una ciudad cercana estaba destruida por la huaca, sin embargo parece que ésta se encontraba en un estado más ruinoso que el santuario mismo. Ellos tuvieron que destruir el santuario y observaron materiales perecederos tales como tejidos, mientras que la ciudad cercana es descrita como algo abandonado desde hace mucho tiempo y con la mitad de los muros derruidos. Parece probable que "pueblo" se refiere entonces, a una "comunidad" que podrfa ser la de la guaranga de Llampa.

(10) En la discusión de uzorpillao, los agustinos mencionan que la fiesta la hacen "desnudos en cueros". Arriaga (1968, 1621?: 217) usa esta misma frase en relación a la fiesta que tiene lugar en diciembre cuando maduran las paltas (o aguacates). La fiesta descrita por Arriaga incluye una carrera desde la plaza hasta una alta montaña; si en el curso de la carrera, los hombres se cruzaban con una mujer, la atacaban. En Huarochiri, los hombres bailaban desnudos en honor de Chaupiñamca en junio, tiempo considerado de gran fertilidad (Taylor: 203). Quizás las fiestas a uzorpillao también estaban relacionadas con la fertilidad.

(11) La palabra usada en el manuscrito es "mano" que puede significar tanto "mano" como un cierto tipo de piedra de moler.

(12) Santa Gestrudis (1970, 1775?: 226-227?) relata una historia, que le fue contada por el sacerdote de Huamachuco, del hallazgo de un ídolo en Viracochapampa, ídolo que era usado por los indios para la defloración de las vírgenes. Santa Gertrudis parece haber sido aficionado a las historias audaces y el sacerdote que le contó la historia llevada poco tiempo en Huamachuco y él mismo había oído la historia del sacerdote anterior; por consiguiente, el relato es, al menos de segunda mano y podría ser exagerado.

(13) La frase "...que hallamos En el pueblo..." (f.8v) parece indicar la ciudad de Huamachuco. La frase "...sacose y traxose a el conbento / de guamachuco..." hace algo ambigua la identificación de la ciudad. Tanto el hecho de la identificación de este ídolo con Huayna Capac como el de que Huamachuco era centro administrativo incaico (Topic y Topic, en prensa) apoyan la interpretación en el sentido de que el "pueblo" referido era Huamachuco.

(14) Calancha (1974-1981, 1638?: 861 y 2055) afirma que Huamachuco tenía 22 "pueblos y anexos" y, además, una población tan dispersa estaba la población antes de las reducciones toledanas. González de Cuenca (ms.) menciona 22 "pueblos" ocupados por la población indígena; unos pocos más estaban ocupados por mitimaes.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

LA HUACA DEL SOL Y DE LA LUNA - TRUJILLO

LA HUACA DEL SOL Y DE LA LUNA - TRUJILLO

Las Huacas del Sol y de la Luna son monumentos de Perú, situados a unos cinco kilómetros al sur de Trujillo, en el distrito de Moche. Este sitio arqueológico representó físicamente la capital de la Cultura Mochica desde el siglo I a. C. hasta el siglo IX.
Huaca de la Luna 
Es una construcción de adobe que esta ubicada al norte del Perú, en el departamento de La Libertad, a unos 5 Km al sur de Trujillo; fue construida por la cultura Moche o Mochica. Se encuentra muy cerca de la huaca del sol, también de la cultura mochica; entre las dos huacas se encontraba la ciudad. En la actualidad se exhibe con sus diferentes pinturas en las paredes con muchos años y que han perdurado al paso del tiempo.

Centro de culto

Esta huaca fue centro de culto, ceremonial y religioso. Es una de las pocas huacas que se encuentra abierta y hay una infraestructura muy avanzada, al igual que sus acabados y pinturas en paredes, a pesar de haber sido saqueada. Esta construcción destaca por tener templos que fueron superpuestos y construidos en diferentes períodos. Tiene una base cuadrada de 87 metros de lado y una altura de 21 metros. En su plataforma superior se levantaban una serie de salas decoradas con figuras humanas. En un altar ceremonial del último templo construido, fueron descubiertos los restos de 40 guerreros sacrificados.
Esta huaca en realidad NO era de la Luna, sino del dios de las montañas, Aiapaec, también conocido como el dios degollador. 
 De las montañas ellos obtenían agua para sus cultivos y para vivir, por eso era sumamente importante complacer a este dios, que pedía sacrificios humanos. Estos sacrificios, el proceso, fue plasmado en frisos en los muros, desde como apresaban a los que derrotaban en batalla hasta la presentación de estos a los sacerdotes y su degollamiento para obtener sangre. Estas ceremonias no eran vistas como un acto violento sino necesario para mantener contento a este dios, por lo que el ritual podía ser visto desde la plaza delantera.

También se pueden observar frisos en donde se desmiembran personas sobre un peñasco, que era otro tipo de sacrificio necesario. Todas estas representaciones del ritual hicieron posible que no sólo las personas de otras culturas supieran cómo funcionaba la mecánica moche sino que nosotros, muchos siglos después, sepamos también cómo actuaban y acercarnos un poco más a la cultura de Perú.

Como mencionado, la huaca estaba hecha para el dios de la montaña, por eso se ubicaba directamente al lado de ésta, teniéndola siempre cerca para que vea las necesidades de su pueblo y también para que observe los diversos rituales que en su nombre se realizaban. La montaña les proveía de agua ya que por ella corría un río, al ser Trujillo una lugar caluroso y árido en su mayoría, Aiapaec les proveía del agua necesaria para vivir y para que el valle sea un lugar fructífero, para que puedan cosechar y obtener cosas de la tierra.
 La Huaca de la Luna conserva interesantes pinturas murales de 5 colores (blanco, negro, rojo, azul y mostaza), los cuales fueron obtenidos de minerales, y relieves donde se puede apreciar la divinidad moche Ai apaec o el dios degollador. Igualmente, es posible visitar los patios y plazas ceremoniales de más de 1.500 años de antigüedad. 

 
En la fachada se puede observar una serie de personajes como la deidad de las montañas con cinturones que terminan en cabeza de cóndor, zorros con cabezas trofeos, pescadores, una serpiente, enormes cangrejos con cuchillos ceremoniales, personajes agarrados de las manos o los sacerdotes de los rituales. Cada figura es relacionada con el culto al agua, a la fertilidad agrícola y a los sacrificios realizados en este templo.
Existe un patio de 10.000 metros cuadrados desde donde la población de las zona urbana circundante podían ver la preparación para el sacrificio de los guerreros, sin embargo parece que el sacrificio propiamente dicho sólo podía ser observado por las altas autoridades.
LA HUACA DEL SOL
 
Más bien, es un edificio construido con fines administrativos, consistente en una pirámide escalonada de unos 43 metros de altura. Cuenta con cinco grandes terrazas, la mayor de ochenta metros de longitud, sobre unas bases de 228 de largo por 136 de ancho y la plataforma de 18 metros de altura, está coronada por una pirámide de 23 metros de alto, que tiene una base cuadrangular de 103 metros de lado. 
 
Según la leyenda, este monumento fue construido en tres días por un cuarto de millón de hombres habiendo utilizado aproximadamente unos 130 millones de adobes. Esta Huaca fue el centro político administrativo de esta cultura y de vivienda para la alta sociedad mochica.
Los adobes son todos paralelepípedos aplanados, de una dimensión que varía entre 40 x 27 x 16 a 23 x 17 x 12 cm. Se utilizó barro de varias canteras y se ejecuataron a molde de 4 lados. Los moldes fueron de caña que ha dejado sus improntas en el barro húmedo. Una característica notable […] es que tales adobes llevan marcas que identifican a sus constructores. Las marcas fueron hechas con los dedos sobre barro húmedo y consisten en puntos y rayas. Las mismas aparecen en adobes de la Huaca de la Luna, pudiéndose afirmar su contemporaneidad en algunos momentos de su historia.
A pesar de su nombre, aparentemente no tenía un rol religioso si no se trataba de un complejo administrativo. Sin embargo, otras fuentes consultadas como Régulo Franco Jordán, sostienen que Huaca del Sol "era también un centro religioso, cuya función estaría relacionada al mundo de los vivos, y en consecuencia se podría pensar en una dualidad de funciones para las dos huacas, y una bipartición de la ciudad" (Franco Jordán, 1998).

Probablemente su planta fue en forma de cruz y contenía varias terrazas superpuestas y volúmenes escalonados en forma de talud.
Con sus 342 x 159 m y 28 m de altura en su cuerpo central (según Mansfield Hastings y Moseley, 1975) es la segunda pirámide de adobe más grande del mundo, después de la de Sechín Alto en Casma.

Datos adquiridos de la Enciclopedia  Wikipedia

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