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miércoles, 30 de septiembre de 2009

LOS BAÑOS DEL INCA. TAMBOMACHAY



Es ineludible establecer una similitud entre la cultura japonesa y el mundo andino prehispánico en lo referente a la relación del paisaje y la arquitectura tradicional. En el caso específico de los baños públicos, ambas culturas establecieron una relación entre el agua, lo espiritual y el paisaje. Sin embargo, y talvez por que las lluvias son menos pródigas en la semi árida cordillera andina que en el boscoso archipiélago japonés, los baños en el imperio Inca pertenecieron a un ámbito más circunspecto, un círculo asociado a lo divino y lo sagrado y vinculado al culto al agua. Por ello, según Fernando y Edgar Ellorrieta, es notorio que de los cerca de trescientos cincuenta adoratorios que circundaban la ciudad del Cusco en Perú, noventa y dos fueran destinados al culto de manantiales y fuentes de agua.

Impresionantes trabajos de ingeniería y fina arquitectura asociados a las fuentes pueden ser encontrados en Tipón, Ollantaytambo y Machu Picchu entre otros y los baños del Inca en Cajamarca eran considerados un lugar de descanso del soberano del incario. Importantes trabajos acerca del culto al agua en el imperio inca incluyen "Culto al Agua en el Antiguo Perú" por Rebeca Carrión Cachot y "los Trabajos Hidráulicos del Inca en el Antiguo Perú" por Alberto Regal Matienzo.

El caso que hoy nos ocupa es un pequeño complejo llamado Tambomachay, ubicado a unos 8 kms. al norte del Cusco y muy cercano a las ruinas de Puka Pukara.
Tambomachay proviene de dos vocablos quechuas: Tampu que era una especie de hospedaje y Machay, que significa caverna, y que se refiere a las numerosas cuevas que rodean el lugar y que según la tradición habrían sido objeto de veneración. Es probable, sin embargo, que Tambomachay haya sido un alojamiento cercano, una casa, y que este sitio , según Bernabé Cobo (1653) se haya llamado originalmente Quinua Puquio (el manantial de la quinua), "una fuente de dos manatiales cerca a Tambomachay".

Cuevas en Tambomachay

El conjunto es una impresionante escenografía empotrada en las estribaciones de la montaña, un un marco meticulosamente erigido en torno a un manatial subterráneo, un homenaje al agua como fuente de vida. La integración al paisaje es tan lograda que el complejo parace ser parte del mismo: no es sólo un lugar desde dónde contemplar la naturaleza, Tambomachay es parte del paisaje.


El complejo principal consta de cuatro muros que definen terrazas empotradas en el cerro, dispuestas de modo que generan un efecto de profundidad cuyas capas resultan de la topografía.

Foto cortesía de Enrique Aguilar

La edificación utiliza la famosa cantería de piedra inca, compuesta de bloques irregulares finamente labrados y perfectamente ensamblados, aunque su calidad no es tan espectacular como la que se encuentra en algunos templos del Cusco.

Foto cortesía de boletoturisticocusco.com

En la terraza superior se ubican cuatro nichos trapezoidales de aproximadamente 2 metros cada uno. Según el arqueólogo García Rossell, los cimientos del conjunto parecen indicar que originalmente era un recinto cerrado, y frente al conjunto se ubicaba un torreón circular que debió tener fines de defensa y comunicación. "Todo hace suponer que el lugar donde se encuentran las ruinas haya sido una de las residencias favoritas de los incas, como un balneario de reposo, a la vez que uno de los pilares del sistema defensivo del valle del Cusco" menciona.


En la parte inferior, se hallan los llamados "Baños del Inca" una fuente litúrgica en la que dos canales artísticamente tallados vienen virtiendo el líquido elemento desde hace siglos, todos los días del año, todas las horas del día. Según el investigador norteamericano Jerry Fairley la construcción inca controla la descarga de agua subterránea entre dos riscos de piedra caliza. Las paredes de piedra recolectan y flitran el agua, retardando su descarga y logrando un flujo permanente y controlado.


A la derecha del conjunto se puede ubican unas diminutas escaleras precedidas de un muro que presenta dos nichos de disímil tamaño. A continuación se halla un pórtico de doble jamba, utilizada frecuentemente en otras construcciones incas para jerarquizar un ingreso. Junto ha éste se encuentra un pequeño recinto que sirve de antesala al manantial.


Tambomachay es un complejo interesante, al que los miles de turistas que lo visitan no dedican generalmente más allá de 15 minutos. Pero visto con detenimiento, llama la atención por su profundo significado, por la compleja parafernalia dispuesta para la veneración de un manantial, por el estudiado y meticuloso conocimiento del entorno natural, no sólo por la madurez estética con la que se integra al paisaje y por la simpleza espiritual que transmite el sonido del agua, si no por la inventiva tecnológica que dialoga con las entrañas de la tierra. Un trabajo de este nivel denota la topofilia de la sociedad inca, la que se expresa claramente en la sobriedad de su arquitectura.

martes, 8 de septiembre de 2009

INTIPUNKU



PUERTA DEL SOL


Intipunku o Inti Punku, significa "Puerta del Sol" y se ubica a un kilómetro al sur-este de la ciudad inca.

Corresponde a la ciudadela que protegía la ciudad, y se une a ella por un por el llamado "Camino Real".
Llama la atención la presencia de altares o descansos litúrgicos, cual portadas, construidas a trechos o intervalos, a los que Bigham denominó "estaciones rituales".
Intipunku es un importante recinto arqueológico, con ambientes y calzadas flotantes, conformado por las lozas que emergen como alerones del flanco de la montaña.

Machu Picchu no solo es el nombre de una ciudad inca. Es, antes que nada, el nombre de una montaña que llega a los 2795 m.s.n.m de altura y en cuya ladera norte sobresale un enorme promontorio rocoso sobre el que los anti
guos peruanos construyeron la famosa ciudad. Por un abra de la montaña, a medio camino entre la cumbre y la ciudad, pasa el famoso camino inca que viene desde el lejano Ollantaytambo y que, luego de atravesar muchos pueblos incaicos en ruinas llega a Machu Picchu. En esa abra se levantan unas pocas, sencillas y ruinosas construcciones actualmente conocidas como Inti Punku "Puerta del Sol", por que en determinadas épocas del año, el sol, visto desde los más importantes edificios de Machu Picchu, sale justamente por ese punto.

Llegar al Inti Punku significaba llegar al final del camino. De allí hasta la ciudad todo es fácil bajada. Y es fácil no tanto por el camino en si, sino porque todos los viajeros que bajan desde este punto están hipnotizados por la visión de la gran ciudad que se levanta mas allá, y caminan casi sin darse cuenta. El paisaje es imponente. A la mano derecha se tiene el gracioso cerro Putukusi, debajo de el se encuentra el gran Río Vilcanota (o Urubamba) que ruge haciendo eco en las montañas mientras entra al Cañón de Urubamba. Por fin, al frente, una hermosa montaña puntiaguda con paredes verticales aparentemente invencibles, el Huayna Picchu. Y enfrente de el la gran ciudad. A la mano derecha el gran cerro San Miguel y sus montes anexos. También se ve desde aquí el pico del cerro Machu Picchu, que es la montaña donde se encuentra Intipunku y la misma ciudadela.

Las construcciones de Inti Punku empequeñecidas ante tan vasto panorama, son sencillas. Allí están los restos de una casa que sin duda sirvió de control (algo como una aduana o una garita de control militar o un pequeño tambo) para todos los viajeros que tuvieran como última parada la ciudad de Machu Picchu. Hay también hermosas andeneras y excelentes vistas de las nieves eternas de la cordillera oriental de los Andes.

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