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jueves, 8 de octubre de 2009

OLLANTAYTAMBO DE LOS INCAS

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En el extremo opuesto a Písac y a 80 Kms. de la ciudad del Cusco encontramos el pueblo de Ollantaytambo, un espacio donde el diseño del complejo arqueológico se confunde con el actual pueblo. A este distrito de la provincia de Urubamba se llega por la carretera asfaltada Chinchero - Urubamba, y también por vía férrea (68 Kms.). Se encuentra a 2,700 metros de altura, y tal como lo hemos señalado, tanto su diseño como las bases de la mayoría de sus edificaciones corresponden a la época del Incario.
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El complejo arqueológico de Ollantaytambo fue un estratégico centro militar, religioso y agrícola. El escenario arquitectónico es de excepcional interés por el tamaño, estilo y originalidad de sus edificios.

El origen del nombre tiene varios enfoques. De acuerdo a la lengua aymara, Ollantaytambo deriva del vocablo ulla-nta-wi, que quiere decir "lugar para ver hacia abajo"; el término tambo, es añadido posteriormente. Para la lengua quechua, el nombre proviene de la palabra Ollanta (que es el nombre de un capitán Inca, cuya historia se guardó como una tradición oral, y escrita como un drama de Antonio Valdez, sacerdote de Urubamba, a mediados del siglo XVIII) y del término, tambo, una derivación española del vocablo quechua tampu; que quiere decir, "ciudad que ofrece alojamiento, comida y consuelo a los viajeros".
David, Daniel, Giulia (nuestra prima) y Joshua en Ollantaytambo (feb. 2000)

Testimonios de pobladores de Ollantaytambo dan cuenta de los conflictos y antipatías que existían hacia los incas. La historia menciona que sus habitantes se negaron a pagar los impuestos ordenados por el Inca Pachacútec, por lo que fueron inmediatamente ejecutados.
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Con la victoria, Pachacútec reclamó el territorio como propio, y ordenó la construcción de los magníficos edificios que hoy ostenta la ciudad. Para ello, se sirvió de mano de obra de los hijos del Collao, un área cerca al lago Titicaca y Tiahuanaco, que también fue vencida. Los hijos de Chuchi Cápac, el general vencido de los Collao, tuvieron que trabajar como constructores de la fortaleza, pero no pasó mucho tiempo para que decidieran rebelarse y huir. Finalmente, tras muchos enfrentamientos y gran derramamiento de sangre, el Inca Pachacútec logró contener la violenta rebelión.
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Otra parte de la historia de esta ciudad la protagonizó la resistencia indígena de Manco Inca, quien, luego de mantener cercado por meses al Cusco, y al ver que sus propias fuerzas se debilitaban, se retiró a Ollantaytambo. La ciudad le ofrecía una perfecta defensa, cubierta por once andenes escalonados, que le permitieron en el año de 1537 vencer al ejército de los conquistadores españoles, antes de que el monarca inca se retirara a Vilcabamba.
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Drama inca
Ollantaytambo quedó grabado en la memoria del mundo gracias a un drama escrito en el siglo XVI, y representado en el teatro en el año 1780. La historia narra el conflictivo amor entre el general Ollanta y Cusi Coyllor, la hija de Pachacútec. Ollanta era distinguido de los otros generales del imperio por su valentía y gran habilidad, pero tuvo que dejar de la ciudad decepcionado por no poder amar a una muchacha que no pertenecía a su clase social. Ya lejos, Ollanta incitó a la población a la rebelión contra el ejército imperial, causando una guerra que duró toda una década. Finalmente, nuestro héroe fue capturado por la traición del capitán Rumiñahui, y llevado al Cusco ante Túpac Yupanqui; quien, luego de escuchar la historia, decidió liberarlo y aceptarlo como compañero de su hermana.
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Descripción
Ollantaytambo es otro parque arqueológico nacional al cual se le atribuyen diferentes funciones. Por su ubicación estratégica. Ollantaytambo fue una construcción militar levantada para proteger la capital del imperio incaico de las posibles invasiones de los Antis. También se dice que fue construida para habilitar caminos hacia el Antisuyo.

Lo que nadie discute es que fue una ciudad muy fortificada, rodeada de una pared con pukaras o fortalezas. La principal de ellas es la llamada Casa Real del Sol; pero también podemos encontrar las fortalezas de Choqana e Inkapintay, en el lado izquierdo del río Urubamba.

Es una de las pocas ciudades que aún mantiene la planificación urbana incaica. Está dividida en dos partes por el río Patacancha: la primera (al este) es de forma octogonal con manzanas de diferentes tamaños, y la segunda (al oeste) es de carácter ceremonial, donde se halla la Plaza Mañay Racay conocida como Aracma Ayllu.

Ollantaytambo - El Pueblo
El pueblo se dividía en bloques rectangulares con un esquema geométrico bien planeado que da la impresión de ser un pueblo diseñado por arquitectos modernos. Sus calles delgadas se abren en dirección al río Urubamba. Cada manzana o cancha está compuesta por un conjunto de viviendas que comparten una misma puerta hacia el patio central.
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Originalmente, se usaba un puente colgante, hecho con fibras trenzadas de ichu o maguey, que debían ser renovadas anualmente. Hoy, los puentes de piedra que atraviesan el río están construidos sobre dos enormes cantos.

La actividad agrícola de esta zona se vio beneficiada por la presencia del riachuelo de Patakancha, lugar donde se veía grandes terrazas de cultivo que en la actualidad están deterioradas y abandonadas.

Ollantaytambo - El sector ceremonial
Estaba dedicado principalmente al culto de "Unu" o "Yaku" (deidades del agua). Por ello, existieron una serie de fuentes que sirvieron para este fin, como el Baño de la Ñusta, que es una de las fuentes labradas en una sola pieza de granito, de 1.30 metros de alto por 2.50 metros de ancho. Es una de las más conocidas y todavía fluye agua de su interior.

Este lugar está constituido por una corta planicie que lleva a un enorme cerro en cuyos lados se ubican diversos monumentos arqueológicos. El principal de ellos se ubica en la cima y es conocido como La Fortaleza o Casa Real del Sol.

Las Terrazas de Ollanytambo
Al oeste de la plaza se halla un conjunto de terrazas que sirvieron para dos propósitos: el cultivo, y para detener la corrosión de los templos más importantes de la zona.

Hacia la derecha se ubican los andenes orientados hacia el lado de la plaza. El grupo superior de éstos, destaca por el fino labrado de sus piedras y su excelente ensamblaje. El último andén contiene el recinto con diez hornacinas, llamado también, el Templo de las diez ventanas, y la Portada Monumental, cuya función aún se desconoce.
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Destaca también el Inca Misana, un acueducto tallado en las piedras de la montaña, junto a una fuente litúrgica, pequeñas escaleras, y nichos de aperturas falsas; que servían como lugar donde el Inca hablaba a su gente.

La posición privilegiada de Ollantaytambo, permitió que hubieran otros edificios pequeños localizados estratégicamente en ángulos altos de las montañas, para controlar el movimiento de la gente en el valle.
Inca terraces
La Fortaleza o Casa Real del Sol en Ollantaytambo
La Casa Real del Sol, y Ollantaytambo en su totalidad, aún conserva el trazado de la planificación urbana del incanato. Sus habitaciones aún recuerdan la presencia de Manco Inca, quien se enfrentó a Hernando Pizarro, en 1537, durante la resistencia indígena que continuó por muchos años más.

La fortaleza o adoratorio está conformado por diecisiete terrazas superpuestas, construidas sobre grandes piedras de granito rosa (porphyry rojo) labradas, que llegan a medir más de cuatro metros de alto por dos de ancho, y dos de espesor.
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Las paredes o muros de la Casa Real del Sol tienen una inclinación interna, y la principal de ellas, una composición de seis bloques de enormes piedras, con junturas de piedras pequeñas, que son parte del Altar Principal.

Se cree que la principal cantera para la construcción del lugar fue Cachicata, ubicada a 6 kms. de distancia en el lado izquierdo del río Vilcanota. Las rocas se tallaron parcialmente en las canteras, y luego fueron bajadas hacia el valle. Pero hubo algunas, conocidas como "piedras cansadas", que no llegaron a su destino.

Siempre ha impresionado la forma en que transportaban las enormes piedras desde largas distancias; en este caso, requirieron de un cauce artificial paralelo al río para trasladar las inmensas moles, y subirlas por una empinada pendiente. Utilizaron instrumentos como rodillos de leño, piedras rodantes, sogas de cuero de camélidos, palancas, poleas y la fuerza de miles de hombres.
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Se piensa que este tipo de construcción tiene como antecedente la arquitectura de Tiawanako -que pudieron traer los collas, desde la región del Lago Titicaca-, ya que en la superficie externa del cuarto, al extremo sur, hay tres símbolos tallados que pertenecen a la cultura pre-cerámica: el Hanan Pacha (El Cielo), el Kay Pacha (La Superficie de la Tierra) y el Ukhu Pacha (El Subsuelo o Interior). Pero las particularidades incas son diferenciadas por el uso de junturas y superficies exteriores finamente pulidas, que inclusive les sirvieron de espejos.

Para conocer los misterios y el poderío de sus muros puede ingresar a la fortaleza por medio de una escalinata de piedra (recorrido de 15 a 20 minutos) que lo lleva hacia una explanada y a un portal que se encuentra mirando la Plaza Mañay Racay.
Lllamas, llamas, everywhere
Inca Huatana o Intihuatana de Ollantaytambo
Situada en la parte superior del Templo del Sol, en una pendiente casi vertical, el Inca Huatana o Intihuatana consta de una pared con nichos altos, en cuyos lados hay orificios de seguridad de hasta 80 cms. de profundidad. Frente a éstos hay una estructura que se encuentra suspendida sobre un precipicio, razón por la que se cree fue utilizada para la tortura y ejecución de prisioneros de guerra o malhechores, aunque la función de observatorio astronómico es la más aceptada.
Inca archway
El Centro Pincuylluna
Pincuylluna, que significa "donde se tañe el pincuyllo" - instrumento de viento de origen inca- se ubica al oeste del río Patucancha, frente al Templo del Sol. Es un complejo arquitectónico que se compone de edificios de tres bloques idénticos y superpuestos. La base de los bloques es rectangular, poseen seis ventanas en la fachada y seis en la pared que da al cerro, proporcionando una adecuada ventilación e iluminación.

En el lugar se encuentran las colcas (depósitos agrícolas) más interesantes del Valle Sagrado, porque a la izquierda de éstas se puede observar un gigantesco bloque de piedra que, para los lugareños, representa el rostro de un inca.

Si desea visitar el lugar, le indicamos que el recorrido es de tres horas de caminata.

Museo de sitio de Ollantaytambo
El museo es obra del Centro Andino de Tecnología Tradicional y Cultura de las Comunidades de Ollantaytambo (CATCCO). Le recomendamos visitarlo porque presenta de manera didáctica y moderna la historia de la región.

Contiene cinco salas en el segundo piso de una casona sobre una antigua cancha inca, lo que permite al visitante conocer más acerca de la historia, arqueología, arquitectura, artesanía y creencias de los habitantes de Ollantaytambo.

Además, esta asociación organiza caminatas a través de siete rutas ancestrales: Yanacocha, Pincuylluna, Pumamesarca, Huílloc, Páchar, Cachicata y Ollantaytambo. Las caminatas toman de tres a siete horas, y cuentan con guías turísticos. 

Este típico poblado inca, ubicado a 93 km al noreste del Cusco, fue nombrado así en honor al cacique Ollanta, que de acuerdo a la tradición oral, se enamoró de una princesa hija del Inca Pachacútec y fue duramente castigado por fijar en una deidad, sus ojos de simple mortal.
el complejo, situado en la colina que domina el pueblo, destacan edificios como el Templo del Sol, el Mañaracay o Salón Real, el Incahuatana y los Baños de la Princesa.
En la parte superior se encuentra una fortaleza consistente en una serie de terrazas de piedra labrada y que fue construida para proteger al valle de las posibles invasiones de étnias selváticas
Una de sus zonas mejor conservadas se extiende al norte de la plaza Hanan Huacaypata: un total de 15 manzanas de casonas levantadas sobre muros de piedra labrada.

SALINAS Y AGUADA BLANCA

Se encuentra en los fríos parajes de la ecorregión Puna, a más de 4,000 msnm, en Arequipa y Moquegua... abarca extensos pastizales, bofedales y lagunas, junto a los imponentes volcanes Misti y Ubinas.


Flamencos Andinos (Phoenicoparrus andinus)
Este lugar debe su nombre a la Laguna Salinas y a la pampa Aguada Blanca. Las frías y salobres aguas de la laguna Salinas, albergan a 70 tipos de aves como gallaretas, ojojos y avocetas andinas... en la reserva también vive el cóndor andino, el ave voladora más grande del mundo.

En la pampa están los últimos relictos de árboles de qeuña, así como vegetación de tolares y yaretas que soportan temperaturas de hasta 25º bajo cero. Daniel Giannoni



Suri (Pterocnemia pennata) En esta reserva se protegen especies en vías de extinción como el guanaco, la taruca, el vistoso flamenco andino y el suri o avestruz andino, que dejó de volar para volverse un ave terrestre y corredora.

En la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, se encuentra el bosque de piedra de Mauka, que con el paso del tiempo se ha convertido en hogar de las últimas poblaciones de vizcachas del Perú.

La reserva nacional Salinas y Aguada Blanca es un oasis en medio de la llanura altoandina, que merece ser visitado.
a laguna Salinas es una laguna de agua salobre y está rodeada de turberas y bofedales. En esta reserva se encuentran importantes nevados y volcanes como el Misti, Chachani y Pichu Pichu, además de varias lagunas. La Reserva alberga relictos de bosques andinos, así como praderas altoandinas que poseen especies típicas que forman agrupaciones como la Yareta (Azorella sp.), Queñual (Polylepis sp.) y Kcapo (Parastrephia lepidophylla), usadas por la población local como combustible y para el pastoreo de ganado.



Creación


La Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca fue creada por Decreto Supremo 070-79 el 9 de agosto de 1979. El 28 de octubre de 2003 los Bofedales y Laguna de Salinas y la Laguna del Indio-Dique de los Españoles fueron designados Humedales de Importancia Internacional por la Convención Ramsar.

Objetivo

Los objetivos de la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca son conservar la flora y la fauna, así como la belleza escénica y las formaciones geológicas de la zona, fomentando la utilización racional de especies altoandinas.
Proteger hábitats que ofrecen condiciones óptimas para el desarrollo de poblaciones de vicuña (Vicugna vicugna), taruca (Hippocamelus antisensis, parihuanas (Phoenicopterus ruber chilensis).

Proteger bosques de queñual (Polylepis).

Ubicación

La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca se encuentra ubicada en las provincias de Arequipa y Caylloma, del departamento de Arequipa, y la provincia de General Sánchez Cerro, del departamento de Moquegua. Abarca una superficie de 366 936 hectáreas y se encuentra a una altitud promedio de 4 300 m.s.n.m.
Partiendo de Arequipa, se accede a la Reserva por tres vías: la carretera Arequipa - Yura - Juliaca, la antigua carretera de Cabrerías y la carretera Arequipa - Chiguata - Puno.
La Reserva se encuentra extensamente poblada. La mayor parte de su territorio pertenece a trece comunidades campesinas, y hay más de cien propiedades privadas reconocidas por la legislación vigente. Las cumbres del Misti y el Chachani son las únicas que no tienen propietarios. Políticamente, el ámbito de la Reserva pertenece a cinco distritos de tres provincias ubicadas en dos departamentos: Arequipa y Moquegua.

Clima



Salinas y Aguada Blanca
En la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, las características climáticas de la puna presentan temperaturas medias anuales que oscilan entre 3 y 8 grados centígrados, con mínimas absolutas que llegan hasta los –10 ˚C. En la zona del Frayle, la temperatura anual promedio llega a 2,6 ˚C y el promedio de la mínima absoluta es de –10,1˚C. Las máximas absolutas varían entre los 13 y 15 grados centígrados.
En Imata, el promedio anual es de 5,1 ˚C, con una mínima de –9,7 ˚C y una máxima de 16,3 ˚C (Javier Pulgar Vidal, en su libro Las 8 Regiones Naturales, nos dice que la temperatura más baja registrada en el Perú es de –25 C, en julio de 1961, en Sumbay). El mes más cálido es noviembre y los meses más fríos son junio, julio y agosto (cuando puede llegar hasta –18,9 ˚C). Las fluctuaciones térmicas son amplias y se dan tanto entre el día y la noche como entre la sombra (área cubierta) y el sol (cielo abierto). Las heladas se presentan durante casi todo el año, aunque bajan en intensidad durante los meses de mayor precipitación, particularmente en marzo.
Se ha observado que las precipitaciones disminuyen de este a oeste. En el área de la Reserva, tenemos cifras que oscilan entre 200 mm (Pampa Arrieros) y 519 mm (Imata). Los meses de mayor precipitación son enero, febrero y marzo, en los cuales se registra 65 por ciento del total de precipitación anual. En los últimos veinte años, la región sur ha sufrido ciclos de sequías muy severos, lo cual nos indica que debemos manejar con sumo cuidado el agua en este frágil ecosistema. La humedad relativa media es baja: su promedio menor es de 50 por ciento. El viento helado contribuye a la sequedad ambiental y la evaporación es intensa (1,5 m por año o más).

Geología

Desde el punto de vista geológico, los materiales existentes en la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca son relativamente recientes. Esta área, así como los lugares aledaños, ha soportado eventos geológicos de diferente magnitud debido principalmente a movimientos epirogénicos y, en menor intensidad, orogénicos, los que han desarrollado estructuras plegadas (anticlinales y sinclinales), fallas y rasgos topográficos positivos.

Las principales estructuras geomorfológicas que se encuentran en la región son:
Arco volcánico del Barroso: Cadena montañosa agreste de origen volcánico, formada por aparatos volcánicos, como Chachani, Nocorane y Las Minas. La erosión glaciar parece haber modificado el relieve.
Cadena del Barroso: Continuación del arco volcánico del Barroso; serie de altas montañas con rumbo sureste-noroeste. En ella se encuentran los Cerros Quinto, Pajajasa, Pichu Pichu y otros modificados por la glaciación pleistocénica, con excepción del Misti, que es un volcán reciente. Podemos observar en algunos de ellos: circos glaciares, superficies estriadas, crestas dentadas, valles colgados, etcétera.
Puna: Zona sobre los 4 000 m.s.n.m., cuyo paisaje típico es de grandes pampas separadas por suaves colinas y montañas agrestes. Parece ser remanente de una superficie de erosión. Contiene tres zonas diferenciadas:
1) Pampas o llanuras: Son áreas de suave relieve o superficies más o menos planas entre los 4 000 y 4 200 m.s.n.m., aproximadamente. Destacan las pampas de Cañahuas, Yantarhuana, Chiligua, Pichu Pichu, Machorome y Yaracancha, las cuales se encuentran cortadas por valles y quebradas y han sido originadas por depósitos volcánicos (sedimentarios, aluviales y fluviales).
2) Zona de conos volcánicos: Se alzan sobre 700 o más metros sobre la pampa. Están afectadas por la erosión glaciar y profundamente disectadas: Tacune, Ubinas, Coila, Ajana, Mesa Pillone, Andahuaca.
3) Lomadas: Son colinas de superficie redondeada y de poca elevación, constituidas por los sedimentos compactados de la formación Maure y Capillone: Loma de Hichocollo, Cantayoc, Chuquillahuasi, cerro Morro Blanco, Herochaca. Han sido disectadas en valles pocos profundos, con fondo ancho y plano.

Topología


Cadenas Volcánicas
La cadena occidental de los Andes (Ubinas, Misti, Chachani) es la frontera natural de la Reserva. Se originó por la gran actividad volcánica que hubo durante el cuaternario y el terciario superior, a lo que se sumó la acción erosiva glacial y pluvial como fuerza exógena, que tuvo un gran impacto durante el cenozoico superior pero que se ha atenuado en el presente. Las estructuras volcánicas de la cadena andina —que corre de norte a sur— tienen sus representantes principales en el Misti (5 821 m), el Ubinas (5 440 m), el Chachani (6 075 m), el Huarancante (5 114 m) y el Pichu Pichu (5 570 m), que aunque está fuera de la Reserva, se ubica en su área de influencia.
A partir de la cordillera, se extienden al interior (de oeste a este) planicies o pampas de origen volcánico y aluvial con suelos de diferentes grados de textura, lo que determina su calidad y, por consiguiente, su porcentaje de cobertura vegetal. Estas pampas tienen una clara influencia altiplánica y están salpicadas por montañas de importancia, tales como el Sulcachuca (5 254 m), el Calcha (5 257 m) y Condori Grande (5 286 m), y presentan depresiones o revenideros de agua de ablación glacial que se acumula, formando pequeñas vegas o turberas de altura denominadas bofedales.

Flora

La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca es la muestra representativa de la puna seca de América del Sur. La alta diversidad de ecosistemas y especies de la Reserva se encuentra presente en seis zonas de vida. Una gran parte de las especies de flora y fauna silvestre están amenazadas como consecuencia de la cacería furtiva, extracción indiscriminada de recursos naturales, sobrepastoreo, modificación y destrucción del hábitat, o por su alto grado de rareza o endemismo.
Hasta la fecha, en la Reserva se ha identificado un total de 358 especies de plantas, distribuidas en 155 géneros, 47 familias, 31 órdenes, cuatro clases y tres divisiones. Las familias con mayor diversidad de géneros y especies son Asteraceae, con 28 géneros y 78 especies, y Poaceae, con once géneros y 52 especies. Los géneros con mayor número de especies son Calamagrostis (quince especies), Senecio (doce especies) y Werneria (diez especies). Entre los principales tipos de vegetación, tenemos la queñoa, la yareta y la tola, entre otras.

Extracción forestal

La explotación de la tola o kcapo —y, en menor medida, de la yareta— constituye una actividad económica muy importante para algunas comunidades de la Reserva. Estas especies se usan como combustible y tienen una gran demanda en el mercado de Arequipa. El uso indiscriminado de la tola ha traído como consecuencia que amplias zonas se encuentren desprovistas de cobertura vegetal, lo que genera procesos erosivos intensos. Por otra parte, resulta frecuente la extracción de madera de queñua para la fabricación de carbón. Esta actividad está destruyendo los escasos relictos de queñuales que subsisten en algunas áreas de la Reserva y su zona de amortiguamiento.

Fauna

La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca es un celoso guardián de la biodiversidad de la Puna Seca de América del Sur, adaptada a los bruscos cambios de clima y las temperaturas extremadamente frías que caracterizan a este ecosistema.
Hasta la fecha se han registrado un total de 176 especies de vertebrados, que incluyen 24 especies de mamíferos, 143 de aves, cuatro de anfibios, cuatro de reptiles y tres de peces.

Mamiferos

Posee una fauna típica de la puna seca de América del Sur, adaptada a los bruscos cambios de clima y a las temperaturas extremadamente frías que caracterizan a este ecosistema, aun así su diversidad es importante, posee 24 especies de mamíferos, destacando entre ellos la vicuña, el guanaco y la taruca. Además de la presencia importante de la alpaca y llama como animales domésticos.

Alpaca



Alpaca
(Lama Pacos) Según algunos investigadores, la alpaca proviene de la domesticación de la vicuña. Habita en la zona altoandina de Perú y en Bolivia, Chile y Argentina.
La alpaca es un animal altivo, de caminar armonioso. Su cuerpo esbelto está cubierto por fibra que, en su conjunto, se denomina vellón. En sus patas tiene almohadillas, característica que evita la erosión y dañar el pasto.

Guanaco



Guanaco
(Lama Guanicoe) El guanaco es el más grande de los camélidos silvestres.
Su rasgo principal es el hocico alargado y negro que lo caracteriza. El dorso del guanaco está cubierto por un vellón de color café, formado por dos capas entremezcladas de fibra corta y fina y cerda gruesa.



La Taruca



Taruca o Venado Andino
La taruca o venado andino (Hippocamelus antisensis) es una especie en peligro de extinción que habita en los Andes centrales, sobre los 3900 m.s.n.m.
La taruca tiene el pelaje muy duro. Sus astas son sencillas, con una base corta y dividida en dos ramificaciones. La llamativa cornamenta bifurcada y una notable mancha negra en forma de ‘Y’ en la cara nos permiten diferenciar a los machos de las hembras.
La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca es uno de los pocos lugares en los que podemos encontrar una reducida población de tarucas y en donde se realizan todas las acciones para evitar su extinción.

Vicuña



Vicuña
(Vicugna Vicugna)La vicuña habita en el ecosistema altoandino de la puna, entre los 4 000 y los 5 200 m.s.n.m. Encontramos vicuñas en el Perú, Chile, Argentina, Bolivia y Ecuador.
La vicuña está perfectamente adaptada a la puna; tiene una fibra de color canela que además de ayudarla a mimetizarse con su medio ambiente, es finísima y abrigadora, lo que le permite resistir bajas temperaturas.
La vicuña tiene el privilegio de poseer la fibra de origen animal más fina del mundo.
Uno de los principales enemigos de la vicuña es el hombre, quien la ha puesto en peligro de extinción por la caza ilegal para vender su fibra, muy cotizada en el mercado internacional.

Aves

Son 44 las especies de aves acuáticas que habitan en sus principales humedales.
En la laguna de Salinas, encontramos una de las principales áreas para la conservación de tres especies de flamencos, con poblaciones que pueden alcanzar hasta 25 mil individuos en la temporada húmeda. En esta laguna son particularmente notables las gaviotas andinas y anátidos de diversas especies.

Parihuana Andina

(Phoenicoparrus andinus) Sus nombres comunes son parina grande, flamenco andino, parihuana andina y jututu.
Su plumaje es débilmente rosado, con una zona violácea en la parte superior del pecho. Tiene las patas amarillas y los ojos rojos. Su pico es negro, con el tercio basal amarillento.
A la parihuana andina se le considera la inspiración de don José de San Martín para la creación de nuestra bandera nacional, por sus colores rojo y blanco.

Parihuana de James

(Phoenicoparrus jamesi) Sus nombres comunes son parina chica, parihuana, flamenco de James y chururu.
De las tres especies de flamencos existentes en la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca (flamenco de James, flamenco común y flamenco andino), el flamenco de James es el más pequeño. Se le distingue por sus estrías rosadas en la base del cuello y del dorso posterior. Sus patas son rojas y sus ojos, así como el borde ocular, de color rojo pardo. Su pico es amarillo, con punta negra.

Turismo




Lagunas de la Reserva
La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca tiene un gran potencial para el turismo de naturaleza: por ella transitan más de 50 mil turistas al año, de paso hacia el valle del Colca.
Tiene un gran potencial debido a sus paisajes, sus grandes y bellos volcanes, sus extensas planicies, sus caprichosas formaciones rocosas, su flora y su fauna adaptadas a grandes alturas, sus importantes humedales (lagunas y bofedales) y sus restos arqueológicos prehistóricos.
También ofrece posibilidades para practicar deportes de aventura compatibles con la protección de la Reserva, como la pesca de trucha en época autorizada y el andinismo en los espectaculares volcanes, así como el ciclismo y las caminatas.

Centro de Visitantes

También conocido como Centro de Interpretación de la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, ha sido construido para recibir visitantes nacionales y extranjeros.
Aquí se muestran, a través de fotos, maquetas y paneles móviles, los paisajes representativos de la puna seca —que es el ambiente de la Reserva—, los animales y plantas silvestres que viven en el área y las actividades culturales que realizan las comunidades campesinas y lo que hicieron sus ancestros como parte de su historia.

Laguna del Indio

La Laguna de El Indio o Jayuchaca, según la voz quechua que lo nombra, es el hábitat principalmente de las Ajoyas (Fulica gigantea) y gallareta andina (Fulica ardesiaca) y de aves como la parihuana de James, la avoceta y la huallata.
Esta Laguna es una combinación de un paisaje natural y uno artificial que alberga la mayor diversidad de aves acuáticas en la Reserva, algunas de ellas amenazadas, por lo cual el Perú la ha designado como un sitio de importancia internacional, suscribiéndola en la Convención Ramsar o Convención de los Humedales.

Laguna Salinas



Laguna de Salinas
La laguna de Salinas ofrece al visitante la experiencia de conocer los bofedales andinos de puna seca, además de entrar en contacto directo con la naturaleza y ser testigo de las actividades que realizan las aves, que tienen en la laguna su principal proveedor de alimentos.

Sumbay

Ofrece al visitante la posibilidad de observar de cerca las pinturas que dejaron nuestros antepasados, y su incansable tarea de domesticación de la llama y alpaca.

Puruña

Un impresionante paisaje de rocas que toman la forma de un bosque en el que pueden observarse diferentes figuras y donde la naturaleza hizo todo el trabajo.

Imata

Es como un inmenso oasis petrificado en medio de una desolada y fría puna. En este lugar, la infatigable naturaleza ha esculpido figuras de hombres, animales y muchas otras variadas y caprichosas formas.

El Chaccu

El chaccu es un ritual que se practica desde tiempos del incanato. En él participaban miles de personas bajo la atenta mirada del Inca, quien dirigía personalmente la ceremonia. Luego de una ofrenda al dios Sol, se daba la orden de iniciar la captura de vicuñas, para lo cual se formaba un inmenso cerco humano que iba en dirección a las trampas hacia donde los camélidos eran arreados. Una vez capturados, se sacrificaba a los más viejos y la finísima fibra se obtenía luego de una esquila colectiva de vicuñas.
Actualmente el chaccu se realiza de manera parecida: se captura a las vicuñas mediante el arreo masivo y se las fuerza a ingresar a unas mangas trampa diseñadas en forma de embudo. En el año 2003 se esquiló a 444 animales pertenecientes a nueve comunidades campesinas y se extrajeron 91 kilogramos de fibra.

Arqueología

Durante la época precerámica —o período lítico—, la zona que hoy ocupa la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca estuvo poblada por grupos de cazadores nómadas desde unos ocho mil años antes de nuestra era. Entre las principales actividades del antiguo poblador de esta zona figuran la caza de camélidos —principalmente de vicuñas y guanacos— y la recolección de huevos, semillas y anfibios. La evidencia de sus actividades está reflejada en las diferentes representaciones rupestres de las cuevas de Mollepunco, en La Pulpera (Callalli), Sumbay y Tarucani —muy emparentadas con las pinturas de Toquepala y Mazo Cruz— así como con los petroglifos de Toro Muerto (Corire). Con el tiempo, estos grupos se fueron estableciendo en la zona, originando las primeras formas de domesticación de los camélidos silvestres.
Posteriormente se formó el reino Collagua, cuyo apogeo se sitúa entre los años 800 a.C. y 1 200 d.C. Este reino tuvo como centros principales a Cabana (Cabanaconde), Yanque, Lari y Sumbay, y se extendió desde Lampa (Puno) por todo el departamento de Arequipa. El reino vecino y contemporáneo fue el Lupaca, que abarcó todo el altiplano, incluyendo Moquegua, Tacna y Arica. Mientras que los lupacas son antecesores de los aymaras, los collaguas precedieron a los quechuas. La cerámica collagua consta de motivos geométricos simples, con colores blanco y negro sobre rojo. Su conquista fue muy difícil para los incas, pero al fin fueron absorbidos alrededor del 1 300 d.C. Con esta influencia, la actividad pastoril se incrementó, y se logró la domesticación definitiva de la llama y la alpaca.
Por eso, en la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca no sólo se preservan y cuidan los recursos hídricos de Arequipa, así como su diversidad biogenética en flora y fauna, sino también mucha de la historia que construyeron nuestros antepasados.

Actividades en el Atractivo


Andinismo
Andinismo, Caminata, Ciclismo de montaña, Camping, Escalada en roca, Festividades y ferias, Agroturismo

Servicios

Oficina de información, Centro de interpretación, Alquiler de acémilas, Radio, Servicios higiénicos, Estacionamiento, Teléfono

Acceso

Medio de Acceso:
Automóvil Particular - Bus Público
80 km desde la ciudad de Arequipa hacia Yura – carretera a Juliaca 1 hora 30 min
Automóvil Particular - Bus Público
60 km de Cabrerias hasta el control de Cañahuas 1 hora 30 min
Automóvil Particular - Bus Público
80 km desde Arequipa - Chihuata - San Juan Tarucani (camino a Puno)3 horas

Amenazas

Amenazas Incluyen el abuso de pastos por la ganadería y la extracción de tola, las prácticas de quema y siega, la caza ilegal de camélidos salvajes (Vicuña y Guanaco), la excesiva extracción de vegetación, y los impactos ambientales adversos asociados a la generación de energía, la construcción de carreteras y las actividades mineras en las proximidades de la Reserva.



jueves, 24 de septiembre de 2009

CHOQUEQUIRAO MARAVILLA INCA

Choquequirao: Maravilla Inca
Choquequirao: Maravilla Inca

Choquequirao viene de 2 vocablos de diferentes lenguas: del aymara chuqi,oro, y del quechua k’iraw,cuna, es decir significa Cuna de Oro. es un gran complejo arqueológico ubicado en las estribaciones del Salcantay, distrito de Santa Teresa, provincia de La Concepción – Cusco, a 3300 msnm y ocupa un área de 1800 ha, dónde se hayan diversas estructuras, edificios y plataformas. Solamente el 30% del complejo ha sido rescatado.
Choquequirao 
 Viaje y Turismo

Los impresionantes muros de piedra que la resguardan, los mantos de verdor desplegados en sus fabulosos andenes y ese ambiente cargado de energía, proveniente tal vez de lejanas ceremonias de invocación al Sol, son algunos de los peculiares matices de Choquequirao, el otro Machu Picchu.



Espectacular y distante, solitaria y olvidada, Choquequirao (3,085 m.s.n.m.) se erige en la cima de una montaña casi inexpugnable de la provincia de La Convención, departamento del Cusco, razón que la convirtió -por más de 40 años- en el último bastión de resistencia de los hijos del Sol, quienes buscaron refugio en sus muros de piedra, tras la derrota de Manco Inca, el inca rebelde.



Por sus palacios y templos de dos niveles, sus sistemas de fuentes, canales y acueductos y su admirable andenería "tapizada" de profusa vegetación, la maravillosa Choquequirao fue construida, presumiblemente, durante el gobierno del inca Pachacutec (siglo XV), y es sólo comparable con Machu Picchu, el monumento arqueológico más visitado del Perú.



Choquequirao está dividida en nueve zonas y sus construcciones de piedra se agrupan en pequeños barrios. Alrededor de su plaza principal se encuentra el mayor de sus templos y las viviendas de los gobernantes. Los investigadores sostienen que el complejo habría sido un importante centro religioso, político y económico, además de un nexo comercial y cultural entre la costa, la sierra y la selva.
Pero la verdadera magnificencia de Choquequirao (del quechua chuqui k´iraw, cuna de oro), aún está por revelarse. Sólo el 30 por ciento de las 1,810 hectáreas del complejo, han sido "rescatadas" de las matas de vegetación que durante años -por no decir siglos- cubrieron esta auténtica joya incaica.



La particular historia de Choquequirao, último reducto inca, está marcada por "redescubrimientos" y posteriores olvidos. El historiador Cosme Bueno, en 1768, fue el primero en anunciar su existencia. Los franceses Eugen de Santiges y Leónce Angrand, hicieron lo mismo en el siglo XIX. En 1911, Hiram Binghan -quien descubrió Machu Picchu ese mismo año- constató la importancia de las construcciones.


El valor arqueológico e histórico de Choquequirao, la "Cuna de Oro" de los Incas, se complementa con la belleza de su entorno, que presenta características geográficas y de biodiversidad propias de la ceja de selva, lo que constituye un atractivo adicional para los visitantes, quienes pueden observar desde el majestuoso vuelo del cóndor hasta el pesado andar de un oso de anteojos.



Llegar a Choquequirao es una aventura exigente que se inicia con un viaje terrestre desde Cusco hacia el pueblo de Cachora (Apurímac), donde nace un zigzagueante camino de 30 kilómetros que termina en la histórica construcción. La travesía hasta Choquequirao - desde Cachora, 60 kilómetros ida y vuelta- dura cuatro días de interminable andar, que puede ser intercalado con tramos montados a caballo o mula.



En las largas horas de caminata o cabalgata, se descubren gigantescas montañas, precipicios aterradores, espléndidos nevados y la rugiente espectacularidad del cañón del río Apurímac, uno de los más profundos del mundo. Pero eso no es todo, la vegetación y la riqueza ecológica del lugar terminan por seducir al viajero. Vale la pena el esfuerzo. El cansancio cede ante la magnificencia de Choquequirao.



Historia
Inicialmente se pensó que Choquequirao fue construida durante el gobierno del inca Pachacutec, en la misma época de Machu Picchu, pero las evidencias encontradas datan a fechas posteriores su construcción. Incluso cobra fuerza la versión de que fue construido presurosamnte por Manco Inca como refugio y bastión ante la invasión española. Y que formó parte de una red de complejos de la resistencia Inca dentro del Valle de Vilcabamba: Ñusta Hispana, Vitcos, Espíritu Pampa, Concebidayoc, Pampaconas y Jabaspampa.
Hay otras teorías que dicen que esta ciudadela, por su pocisión estratégica, sirvió de garita y de puesto de avanzada para conectar a los Incas con la Amazonía. Su ubicación le permite una visión del rio Abancay que discurre a sus pies y de las cadenas montañosas que lo rodean.

La referencias escritas sobre Choquequirao datan de la época colonial. El primer explorador en dar noticias sobre la ciudadela fue el explorador español Juan Arias Díaz Topete en el año de 1710. La primera referencia escrita de Choquequirao data del año de 1768 y su autor fue Cosme Bueno, sin embargo la documentación fue puesta de lado y echada al olvido. En 1790, Pablo José Origaín menciona en su “Compendio de Noticias Geográficas del Cuzco” una ciudad despoblada desde la antigüedad con el nombre de Choqequirau.


En 1834, José María Tejada (prefecto del Cusco) viaja a la ciudadela atraído por las leyendes sobre tesoros en Vilcabamba; así mismo en 1837, Leonce Angrand cartografió el lugar por primera vez, pero sus mapas fueron también puestos al olvido. En 1865, Emilio Colpaert es el primero en graficar el camino de herradura desde Cachora a Choquequirao dentro del mapa del Cusco. En 1909 el arqueólogo Hiram Bingham y el topógrafo Clarence Hay (ambos norteamericanos) visitaron Choquequirao y elaboraron una descripción minuciosa del sitio, pero luego del descubrimiento de Machu Picchu, Bingham la catalogó como una ciudadela de importancia secundaria.

En 1986, el INC aprobó el proyecto de restauración que permitió la recuperación, consolidación y restauración de varios monumentos. Estos trabajos se ejecutaron desde mayo de 1993 hasta abril de este año. De esta manera, se rescataron la plaza superior (Hanan), los depósitos (Qolqa), la plaza principal (Huaqaypata), la plaza inferior (Hurin), el sistema de andenes de cultivo inmediatos a la plaza principal (Chaqra Anden), la plataforma ceremonial (Ushno) y la vivienda de los sacerdotes en la parte baja de la colina.


Acceso
La forma más facil de llegar a Choquequirao es tomar la carretera a Abancay y agarrar el desvío al poblado de San Pedro de Cachora, de donde se inicia un camino de 32Kms que puede ser recorrido a pie. Si lo hace por su cuenta la ruta para llegar a Cachora es: En la ciudad de Cusco tomar un colectivo en el paradero de Arcopata, en tres horas se está en Curahuasi. Una vez ahí hay que tomar otro colectivo hasta el ramal de Cachora. En este desvío tomar el colectivo que lleva hasta el pueblo de San Pedro de Cachora tras unos 30 minutos más de viaje.

En San Pedro de Cachora hay hospedajes y alquilan mulas, caballos y arrieros a los que desean hacer la caminata de 2 días.

martes, 25 de agosto de 2009

EL REINO CHAPAPOYA

Enigmático Reino Chachapoya
La Cultura Chachapoya se desarrolló entre los años 800 y 1,470 d.C., en la región nororiental del Perú, abarcando territorios que pertenecen al Bosque Seco Ecuatorial y la Selva Alta, en una extensión de casi 300 km de longitud y una altitud que varía entre los 900 y 4,300 msnm, con una rica variedad de microclimas debido a la influencia de los vientos que traen las lluvias desde la cuenca amazónica. Su límite norte fue la laguna Pomacochas, en el departamento de Amazonas, su límite sur fue la provincia de Pataz, en el departamento de La Libertad, por el este lo fue el río Huallaga, y por el oeste el río Marañón...


La Cultura Chachapoya es la máxima expresión de la civilización andino-amazónica de nuestro país. Sus pobladores lograron vivir en armonía con su entorno natural, conformado por especies de fauna como el oso de anteojos, mono choro de cola amarilla, maquisapa de montaña, majaz, puma, gato montés, gallito de las rocas, tapir de montaña, sajino, venado, taruca, llama, guanaco, alpaca, vicuña, pavas de monte, loros, mariposas y una gran variedad de picaflores como el colibrí maravilloso. Entre la flora destacan las bromelias, helechos, caña brava, musgos, líquenes, lianas, bejucos, plantas medicinales, árboles como el cedro, higuerón, ishpingo, aliso, quishuar, romerillo, ccolle, tara, palmeras, y diversidad de orquídeas como el zapatito rosado. La belleza paisajística del territorio Chachapoya es sobrecogedora, allí destacan las cataratas de Gocta, Yombillo y Chinata, y las lagunas de los Cóndores, Pomacochas, Pías, Huayabamba, entre otras.

No obstante lo difícil de su territorio, caracterizado por sus valles estrechos, abundante vegetación, escasas tierras cultivables, inmensos farallones, montañas siempre cubiertas de neblina, suelos rocosos, ácidos y con insuficiente humus. Esta región es afectada por los deslizamientos propios de las cuencas de alta pendiente, debido a las lluvias casi permanentes en el lugar, que oscilan entre 2,000 y 4,000 mm al año, siendo la época de mayor precipitación entre setiembre y abril. El cronista Antonio de la Calancha describe el territorio como un lugar de "montañas muy ásperas donde siempre llueve, tierra montuosa, poblada de sabandijas, abundante de tigres i llena de árboles silvestres".

Las dificultades geográficas del territorio impulsaron a los Chachapoya a desarrollar una actividad agrícola que les permitió convertirse en una sociedad sostenible y organizada. Implementaron un sistema de terrazas o andenerías, anterior a las de los Inca, con canales de irrigación y sistemas de drenaje, que permitieron el cultivo de papa, maíz, yuca, kiwicha, quinua, ajíes, tarwi, coca, mashua, arracacha, yacón y diversas frutas. Uno de los centros agrícolas más importantes del territorio Chachapoya fue Papamarca o "pueblo de la papa". También se dedicaron al pastoreo de llamas y alpacas y fueron diestros cazadores de animales de monte, como venados, tarucas, sajinos y otras especies.

Cabe resaltar que para el establecimiento de centros urbanos los Chachapoya tomaron en cuenta las siguientes variables: buena visibilidad con lugares estratégicamente ubicados, y condiciones favorables para la agricultura, la cacería y la recolección de frutos.

Los Chachapoya destacaron por ser eximios ingenieros y arquitectos, legándonos construcciones majestuosas como las de Kuélap, Gran Pajatén, Purunllacta, Gran Vilaya, Olán, Vira Vira, Macro, Ollape y otras. El Gran Pajatén, ubicado a 2,850 msnm en la provincia de Mariscal Cáceres, en el departamento de San Martín, forma parte del Parque Nacional del Río Abiseo y es uno de los lugares más representativos de esta cultura después de Kuélap. Este complejo, descubierto en 1964, está compuesto por 16 construcciones circulares a manera de torreones, que medían entre 1 y 15 m de diámetro, y cuyas paredes externas están decoradas con frisos que representan figuras humanas y de animales, habiéndose hallado en los aleros de las paredes curiosas tallas en madera conocidas como "los pinchudos", que representan hombres desnudos con las manos colocadas sobre su pecho.

Otro arte Chachapoya que también tuvo un alto grado de desarrollo fue la escultura. Esculpieron la piedra con figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas, crearon frisos decorativos, cabezas clavas, trabajos en mampostería, pisos de laja y diversos símbolos que hasta el día de hoy son un enigma.

También fueron hábiles textileros que dominaron la tapicería, el bordado, el tejido pintado, y el arte de las plumas, usando para ello finas fibras de camélidos y de algodón, trabajados en telares de cintura con herramientas de costura como husos, agujas, etc. Sus prendas de vestir estaban finamente adornadas con dibujos de serpientes, aves, monos y felinos, donde predominaban los colores ocre, marrón, rojo, amarillo, negro y blanco, provenientes de árboles y plantas.

Se han recuperado valiosas muestras de instrumentos musicales, como antaras, flautas y tambores, sin embargo es muy poco lo que se sabe de la música y danza de los Chachapoya, pero a partir de las evidencias encontradas y las tradiciones de los pueblos que hoy ocupan ese territorio, los investigadores están recuperando estas artes perdidas.

Otra de sus manifestaciones artísticas se da a través de los mates pirograbados, con finos dibujos y diseños de hombres, serpientes, monos, aves, plantas, entre otros, que dan una visión panorámica de las costumbres y tradiciones de esa sociedad, a través de mitos y leyendas.

Aunque su cerámica utilitaria no fue la mejor expresión de su arte, ésta era muy singular y rústica, hallándose cántaros, vasos y jarras envueltas con soguillas, quizá para evitar la pérdida de calor o como protección contra los golpes.

No obstante lo rústico de su cerámica utilitaria, la de tipo funerario fue exquisita y bien lograda. Los resistentes sarcófagos sagrados o purunmachus eran las tumbas individuales de los personajes más ilustres de la cultura Chachapoya: curacas, guerreros, chamanes, etc. Los purunmachus fueron hechos con arcilla, madera y caña, sus tamaños variaron entre 1 y 3 m de alto, dependiendo del espacio donde iban a ser colocados, y fueron pintados con colores ocre, amarillo, rojo y blanco. Algunos purunmachus tuvieron máscaras mortuorias en la parte superior, otros en el centro y unos más pequeños no las tenían.

La elevada espiritualidad de esta sociedad se manifestaba de manera muy ferviente rindiendo culto permanente a sus muertos, a quienes enterraban colectivamente en grandes mausoleos ubicados en las cornisas de inaccesibles montañas, tal es el caso de Karajía, Lamud, Revash y otros lugares. Allí los constructores hicieron uso de todas las proyecciones naturales de los acantilados, usando para ello postes de madera y tablones que se insertaban en salientes, o como caminos para llegar a los diferentes lugares. Llama la atención que la mayoría de estos centros funerarios, ubicados generalmente en zonas cercanas a los poblados, tuvieran las paredes pintadas con símbolos zoomorfos o antropomorfos de color ocre rojizo. La mayoría de los sitios funerarios han sido saqueados por los huaqueros locales.

Cabe resaltar que tanto los purunmachus como los mausoleos estuvieron orientados hacia las pacarinas o lugares de origen, reverenciando a sus ancestros y protegiendo a sus descendientes, quienes periódicamente visitaban las tumbas de sus muertos y eventualmente renovaban sus fardos.

Lugares como Lamud, Karajía, Revash, La Petaca y la Laguna de los Cóndores, aún reflejan el respeto que los antiguos Chachapoya tuvieron por la vida en el más allá. En épocas recientes, a pesar de las inclemencias climáticas y del saqueo por parte del hombre, se han podido recuperar 200 momias en la Laguna de los Cóndores, que hoy se conservan de manera notable en el Museo de Leymebamba, hecho que permitirá reconstruir parte de la historia aún oculta de esta sociedad de temibles guerreros, místicos chamanes y artistas sin par, que nos sorprenden hasta el día de hoy, más de 1,200 años después.

viernes, 21 de agosto de 2009

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